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Apodos

LA ACADEMIA

 Eduardo Gutierrez Cortinas en su edición con motivo a cumplir nuestro 80 aniversario en 1999 nos dejo esta editorial que citamos a continuación:

“Desde tiempo atrás, antes de la generación olímpica, al Lito del Arroyo Seco se le llamaba la “Academia”. Incluso al dividirse el club Lito por el Cisma (1922-1925) hubo dos academias, de celestes redondos y celestes cuadrados, según el diagrama de su distintivo geométrico sobre el bolsillo… El apodo de academia era por el juego lindo, de toque, por el pase corto y de pelota bien destinada al pie… en 1937 Racing contrató como director técnico a Pedro Cea, adalid de la cortita y al pie desde el nacimiento del Lito. El vasco, amante de la pelota bien jugada, tenía la academia metida en su sangre futbolera, cuya actividad como delantero recientemente había finalizado. Racing constituia para el vasco… una nueva experiencia… la delantera, que debía ser la del toque acádemico la integraban Alfredo “Virola” Paztoriza, Salvador Rubilar, Carlos “el maestro” Spósito, Raúl Gotuzzo e Isabelino Fonseca”

La realidad implica que al contrario de lo que se piensa en la creencia popular, el mote de “Academia” no se lo debemos a nuestros hermanos de Avellaneda – ni ellos son los universitarios ni nosotros los escolares -; Y si, en cambio, además de ubicar la verdad en su justo sitio, al Club Lito y, obviamente, a esa inconmensurable figura que fue el Vasco Cea. Número 10 tricampeón del mundo en las justas más trascendentes de su tiempo; Colombes 1924, Ámsterdam 1928 y Montevideo 1930, goleador celeste en este mundial. Entrenador debutante en nuestra casa.

En conclusión, el apodo de “Academia” fue adquirido por derecho propio; Ya sea por el típico toque corto, por el respetado sistema de juego o tal vez y sobre todo, porque a pesar de los años, de los buenos y malos resultados obtenidos, los albiverdes seguimos siéndole fieles a una única forma de entender el juego, de sentirlo y de jugarlo.

CERVECEROS

En los albores de nuestro equipo, en el corazón del barrio Reducto, los jóvenes que le dieron vida al por ese entonces nuevo club de Racing; Se juntaban enfrente de la vieja cervecería “Doble Uruguaya” de la zona, lugar donde tiempo más tarde tuvimos nuestro primer recinto para afrontar los encuentros del incipiente Campeonato Uruguayo de Fútbol.

Esa proximidad hizo que, rápidamente, los jugadores rivales que iban a jugar a nuestro antiguo predio, comenzaran a llamar “cerveceros” o “los de la cervecería” a los racinguistas de la época, apodo que con el correr de los años se fue afianzando y que mantenemos a día de hoy.

la escuelita

A finales de la década de 1950, el equipo regresa a la Primera División con el apoyo de sus fuerzas básicas, gracias al trabajo de su entonces presidente, José Silvio Pizzo. Por la notoriedad del trabajo de su cantera de jugadores, y su apuesta permanente a formar notables planteles del primer equipo abasteciéndose únicamente de los valores surgidos en ella; Al club también se lo conoció en ese tiempo como “La Escuelita”, mote que finalmente y a posterior adoptamos para toda la vida.